En la "Meditación
de Autoanálisis", inicialmente realizamos
ejercicios para alcanzar una completa relajación
física y calma mental. Después, se entrenan y
aumentan las capacidades de concentración,
visualización e imaginación. Luego, investigamos
los contenidos de nuestra propia conciencia,
nuestras cualidades, percepciones, imaginaciones y
modo de pensar. También es importante despegarnos
de ideas y opiniones preconcebidas, y adoptar un
punto de vista neutral e imparcial. Sólo así
podemos obtener nuevas perspectivas y
conocimiento.
Por tanto, no te aferres a ideas
trilladas, no repitas "lecciones ya conocidas" ni
te paralices en emociones. Al contrario,
aventúrate más allá de los límites del intelecto
para poder sumergirte en las profundidades de la
conciencia.
Con frecuencia, creemos que nos
conocemos bien a nosotros mismos pero, cuando
miramos en nuestro interior, nos damos cuenta que
tenemos muchas virtudes que desconocíamos. Quizás
nos asombremos de las numerosas cualidades
hermosas y positivas que descubrimos en nuestro
interior: simpatía, comprensión, amor, humildad,
paciencia, disciplina, sinceridad, determinación,
alegría y profunda felicidad interior. El hecho de
tomar conciencia de ello es muy útil para nuestro
Ser, nuestro desarrollo espiritual y nuestra
relación con el prójimo.
Sin embargo, en muchos casos
también nos sorprendemos de los aspectos
negativos. Éstos empañan nuestro desarrollo
espiritual y crean discordia en nuestro Ser y en
nuestro entorno. Examinemos nuestro ser
honestamente: ¿soy ansioso, avaro, ambicioso,
envidioso, celoso, intolerante, implacable,
violento, vanidoso, lleno de complejos?
A menudo, no somos conscientes de
estas características y pensamos que ya lo tenemos
superado. Pero, a veces, aparecen de nuevo.
Descansan latentes, en el subconsciente como
semillas, esperando las condiciones favorables
para germinar de nuevo.
Nuestra existencia se
mueve en cuatro niveles de conciencia:
- inconsciente
- subconsciente
- consciente
- superconsciente
Las huellas kármicas de nuestras
encarnaciones anteriores están en el inconsciente.
En el subconsciente están todas las experiencias e
impresiones de nuestra vida presente y que han
sido grabadas y almacenadas desde el momento en
que nuestra alma entra en el útero. El
subconsciente contiene todo lo que pasamos y
experimentamos, todas las impresiones sensoriales,
tanto las conscientes como las inconscientes. Se
puede comparar con un magnetófono que graba todos
los sonidos recogidos por el micrófono. El
subconsciente lo graba todo: lo bueno y agradable
y los problemas reprimidos, sentimientos confusos
y agresivos, miedos, pesares, esperanzas y deseos.
Cuando en la meditación nos
sumergimos en lo más profundo de nosotros mismos,
podemos llegar a ser conscientes de esas
"semillas" dormidas en el subconsciente. Mediante
el reconocimiento y el análisis de las causas y
relaciones, será posible liberarlas y eliminarlas
conscientemente.
Un ejemplo: una persona sufre
miedos aparentemente infundados y busca la ayuda
de un psiquiatra. Mediante el análisis, se
descubre que el origen de este miedo descansa en
cierto incidente de su infancia. Con el
reconocimiento de la causa, el miedo pierde
importancia y la persona afectada puede liberarlo
conscientemente.
Los restos inconscientes y no
superados de acontecimientos del pasado, alma-
cenados en el subconsciente, nos trastornan sólo
hasta que la auténtica conexión pasa a ser
consciente. Con la luz del conocimiento, esas
"sombras" desaparecen inmediatamente.
En la práctica de la "Meditación
de Autoanálisis", exploramos nuestro mundo
interior y aprendemos a conocer más de cerca las
funciones psíquicas que establecen la conexión
entre el subconsciente y el consciente; la mente.
La mente es como un río enorme.
Un río no se puede retener o paralizar durante
mucho tiempo. Si levantamos una presa sin prever
una vía de escape, tarde o temprano llegará la
catástrofe. La presa revienta y la tierra se
inunda por la violenta riada. Si contenemos
firmemente nuestra mente y bloqueamos totalmente
nuestros deseos y sentimientos, la tensión en el
subconsciente se descarga estalla como en una
explosión cuando la presión interior es demasiado
grande.
De hecho, no podemos ordenar a la
mente que se pare. Sin embargo, podemos darle una
dirección como cuando modificamos o guiamos el
cauce de un río para poder evitar los torrentes y
daños incontrolados. Mediante la "Meditación de
Autoanálisis", aprendemos a controlar y regular
los "instrumentos" de nuestra con- ciencia (la
mente y los sentidos) sin suprimir su actividad.
Un requisito previo para ello es aprender a
reconocer y comprender nuestro Ser y nuestros
motivos interiores. Mediante esto, en el momento
oportuno, podemos intervenir y prevenir nuestros
pensamientos dándoles una dirección y así poder
evitar problemas y pesares.
En 'la "Meditación de
Autoanálisis" aprendemos a comprendernos a
nosotros mismos y también a los demás. Aprendemos
a perdonar a los que nos rodean y a nosotros
mismos. Purificamos nuestro subconsciente y
gradualmente nos liberamos de nuestras
inhibiciones y complejos interiores. Nuestro
pensamiento se vuelve más ordenado y claro, por lo
que somos capaces de superar y evitar muchos de
los obstáculos de la vida. Al final, reconocemos
nuestra verdadera esencia y nuestra meta en la
vida, y llevamos a que nuestro Ser interior se
manifieste.
Examina tu propia vida. ¿Busco
únicamente placeres materiales o lucho por la
realización y el conocimiento espiritual? Comer,
beber, dormir y engendrar resume la vida de un
animal. Si sólo luchamos por esto y no por algo
más elevado, desperdiciamos nuestro potencial
humano. Pero aquellos que son conscientes de la
oportunidad que ofrece la existencia humana
encuentran tiempo para rezar y meditar, sin tener
en cuenta la religión a la que pertenezcan. Dios
está en todas partes. Dios es omnipresente, es
energía consciente que lo penetra todo en la
creación y a todos los seres
vivos.
|


 |